sábado, 10 de febrero de 2018

PASE MISÍ

Tuneo de una imagen de la red
El “Pase misí, pase misá” nos arrebató a Cayetana. Ni siquiera dio tiempo a que escogiera entre el sol o la luna. Al meter la cabeza  bajo las manos enlazadas de Purita y Jimena no volvió a sacarla por el otro lado. Fue como si se hubiera colado a través de una cortina invisible por la que desapareció, dejando tras de sí solo un olor de manzanas a oscuras. Las dos se quedaron balanceando los brazos ya sin sentido. Mirándose, mirándonos, mirándose otra vez, mirando hacia donde ya no estaba Cayetana. Ninguna entendíamos lo ocurrido ni supimos explicar nada más que esto a la directora, que aparentemente tampoco le dio mayor importancia y dijo que esas cosas pasan. Estuvimos días hablando de ello al acostarnos. Todas reconocíamos que llevaba tiempo muy rara, siempre pendiente de los haces de luz que entraban por los ventanales. Coincidíamos en eso y en que, conociéndola, ella habría elegido la luna. Estábamos seguras.

Último relato con el que participé en Esta Noche Te Cuento. El tema era: Seres mágicos. Primero resultó MENCIONADO por el jurado y más tarde recibió un accésit por votación popular. De esta manera pasa a formar parte del libro que se edita anualmente y que este año tiene por título ALETREOS.
Gracias, de nuevo.

sábado, 3 de febrero de 2018

La vida que flota

Imagen casera
Deseaba abrir la alacena donde su madre guardaba las tardes de quererse. Las de la crema de chocolate con galletas María, las de los besos sin esperarlos, las de las canciones antiguas cantadas bajito. Aquellas tardes de dibujos pintados a medias, de cosquillas de colores, de pasteles de arcilla y abrazos no rogados. Pero para abrir la puerta necesitaba la llave. Y si estuviera con las otras, en el fondo del mar, ahora no habría quien fuera a buscarla. La miró. Reposaba como siempre que volvía del hospital. Sonrió. Sonrieron. Lo llamó sin voz y se tumbó a su lado. Entonces presintió que la llave se encontraba mucho más cerca de lo que pensaba. No haría falta bucear hasta lo hondo. Él mismo iría nadando, seguro de que en cuanto la hallase, ella se levantaría de la cama, le crecería el pelo, se pondría guapa con su escote y volvería a ser una mamá entera.

Relato con el que participo en ZENDA. En esta ocasión el tema es: #historiasdesuperación

sábado, 13 de enero de 2018

Cómplices del cielo

Foto casera
Cuando la monja, cansada de aguardar, entra decidida a hacerlo ella misma, halla al animal descabezado en el suelo. Aún mueve ligeramente las alas sin sentido, ánimos ni entendederas, mientras el bebé dormita plácido en la cuna. La madre, con la cabeza del pajarraco en las manos, sucia de sangre, resoplando exhausta por la pelea, murmura entre dientes: la cigüeña volvió, hermana, para llevarse a mi niño.

Relato FINALISTA en el V Concurso Realidad Ilusoria de microrrelatos, que nunca puede fallar en Navidad. Comparto puesto con Francesc BarberáAlberto Jesús Vargas. La ganadora de esta edición fue Asun Gárate. Entre los Seleccionados también hay otros amigos, dale al enlace y te lleva a conocerlos.

sábado, 6 de enero de 2018

PAPÁ NO ES

Foto casera
Mi padre salió por la puerta dos semanas antes de que Papá Noel entrara por la ventana. Por eso mamá nos hizo esperarlo el día de Navidad agazapados tras el sofá y las cortinas. Cuando apareció, todos a una nos echamos encima y lo atrapamos. Él en ese momento no entendió nada, en los siguientes ya sí. Al día siguiente mamá hizo que se afeitara y se pusiera Grecian 2000. Ahora vive con nosotros y, aunque al principio se sentía fuera de lugar, sobre todo cuando llegó la Semana Santa, poco a poco y con voluntad, se ha ido adaptando. Le encantan las lentejas con chorizo y los macarrones con tomate. Y cuando come en la mesa, rodeado de todos nosotros, lo hace con una cara de esas de no haber tenido nunca una familia. Ya es otro. Antes se reía muy a lo tonto, sin gracia ni nada, pero ya ha aprendido a hacerlo en nuestra lengua. Y también la habla bastante bien. Aunque cuando nos riñe, sigue teniendo un acento de Laponia que hace mucha risa. A mi madre le dice que la quiere más de lo que jamás ha querido a cualquiera de sus renos. Y ella, que no imagina cuánto puede quererse a un reno, siempre le contesta que el querer se demuestra con hechos, no con renos. Entonces él le suelta algo muy bajito en lapón, y ella se pone tan colorada que casi se entiende lo que le ha dicho.
De entrada, mi abuela materna no quería hacerse a la idea, pero ahora está entusiasmada con este yerno que continuamente le hace regalos. A mis abuelos paternos les está costando más acostumbrarse. A fin de cuentas un hijo es un hijo, por mucho que este sea más cariñoso, los mime y tenga el detalle de sentarlos de vez en cuando sobre sus rodillas. En el barrio han empezado a murmurar cuando miran. Pero no es porque se trate de Santa Claus, si fuera un torero o un administrador de fincas también lo harían. A la gente no le gusta que los demás no sufran cuando toca hacerlo. Y a nosotros, plin.
A él la verdad es que se le ve la mar de feliz con la oportunidad que le hemos dado de ser un papá de verdad. Pero a veces, cuando va a coger una cerveza, abre a hurtadillas el congelador y se queda mirando la nieve con una tristeza que se le nota en los hombros. Todos contamos con que un día se volverá al Polo Norte. Todos menos mamá, que nunca cuenta con que la abandonen.

Como algunos de mis principios se acaban pronto, vuelvo a ZENDA con este relato.
#cuentosdeNavidad

sábado, 23 de septiembre de 2017

OH LÀ LÀ

Pronto estaremos paseando juntos por una de esas avenidas iluminadas. Te gustará tanto como a mí, ya lo verás. En la puerta de la agencia de viajes, hay colgado un cartel de París de noche. Deja su maleta en el suelo. Su  amigo, que se ha sentado cerca, observa fijamente cómo acerca un dedo y repasa el contorno de la Torre Eiffel, al tiempo que va susurrando: “Oh là là, oh là là”. Te va a volver loco el “pain au chocolat”, dice sin mirar a esos ojos que esperan. Suspira. Luego, se agacha, recoge todas sus pertenencias y echa a andar en busca de un cajero. Napoleón se levanta, menea el rabo y lo sigue pegadito a su abrigo.


Relato que resultó MENCIONADO en el anterior bimestre (julio-agosto) en Esta Noche Te Cuento. El tema era "Viajantes y Viajeros". Y la imagen (de la izquierda) la puso en esa ocasión mi amiga, la ilustradora Martuka
Pincha AQUÍ si quieres conocer el resto del palmarés.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Doble Pérdida

Imagen de la red
La casa ha empezado a llenarse de hormigasLas primeras aparecieron esta mañana en la alacena, junto a la mermelada que dejamos abierta. La he vaciado y limpiado con lejía, como tú habrías hecho. Pero no ha bastado, luego las he ido encontrado por todas partes. Bajo la cama, en tu mesita de noche, entre los álbumes de fotos. Ya no queda lejía. Se han llevado tus pelos de la bañera. Han invadido también el armario de las sábanas. Me ha dado por llorar. Creo que ya las tengo por dentro. Y acabo de descubrir el hormiguero. Lo han construido sobre la que iba a ser su cuna.

Micro que comienza con la frase propuesta por Ernesto Ortega, ganador merecido de la anterior edición de Relatos en Cadena, y con la que se comienza esta temporada. Siendo él quien es, cómo no iba a seguirla y crear algo con ella.

sábado, 9 de septiembre de 2017

NEW AGE


Un día se murió el último abuelo del pueblo. Tenía noventa y nueve años. A partir de entonces se quedaron sin viejos en la vida. Inmediatamente se cambiaron los nombres de las calles, que se habían mantenido por respeto al que acababan de enterrar. Se renovaron los escaparates y farolas. Se pintaron las fachadas con colores imposibles. Los rústicos bancos de piedra fueron sustituidos por otros de metacrilato y aluminio. El empedrado por alquitrán. La estatua de bronce del fundador  se fundió, creándose con ella una escultura, sin pies ni cabeza, que era, decían, una alegoría del futuro. El campanario fue recortado, para que ya no pudieran anidar las cigüeñas. Y con la campana forjaron un “Welcome” en letra “Comic Sans” y se colocó a la entrada del pueblo, que quedaba muy chic. Al río, a su paso por la zona, le añadieron un tinte en magenta, con matices diversos e irisados. Y, por supuesto, se prohibieron los geranios, aspidistras y agapantos en público.
Cuando quisieron bautizar el pueblo con un nombre nuevo casi sin vocales, que diera lustre en cualquier mapa, se encontraron con un problema administrativo: nadie recordaba, absolutamente nadie, cómo se había llamado hasta entonces.

Relato que obtuvo el Segundo Premio en el certamen "El Roblón", de la Asociación Félix Martino, de Soto de Sajambre (León). El Primer Premio fue para Mei Morán, con el relato "Herederos"
El premio fue a recogerlo en mi nombre el escritor y compañero leonés Antonio Toribios, a quien le estoy muy, muy agradecido. 
Para ver la crónica de la entrega de premios, y más, AQUÍ.